Esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adios cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas te hace bien, tanto como hace mal
te hace odiar, tanto como querer y más.
y un sensual abandono vendrá y el fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario