Y si en tan poco tiempo te ganaste mi confianza, te conté lo que me hacia feliz, con lo que soñaba, lo que me hacia mal y lo que me comía la cabeza día a día, me aconsejabas, me abrazabas, me vías llorar y reír, mi amigo mi hermano una persona que se había vuelto indispensable, el querer llegar a la noche para contarte lo que me había pasado en el día, sea estupido o no, esas comidas, esos mates eran únicos.
“siempre vas a tener una amiga en Palermo”
No hay comentarios:
Publicar un comentario